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La demencia senil no existe: Especialistas aclaran los tipos de demencia y la importancia de actuar a tiempo

Durante décadas, la expresión “demencia senil” se utilizó para referirse al deterioro cognitivo en adultos mayores, sin embargo, en la práctica médica actual, “demencia senil” no es un diagnóstico reconocido.

Demencia Senil fue una etiqueta general y muchas veces estigmatizante para un fenómeno mucho más complejo que puede arrojar distintos tipos de demencias, con orígenes, características y tratamientos distintos.

Identificar correctamente el tipo de demencia resulta clave, no solo para ofrecer un tratamiento adecuado, sino también para tomar decisiones que impactan directamente en la vida del paciente y de toda su familia.

El gran problema de este término es que suele ir acompañado de la idea de que “no hay nada que hacer porque es parte de la edad” cuando muy por el contrario: los estudios actuales demuestran que sí existen intervenciones que ayudan a retrasar la progresión y a mejorar la calidad de vida del paciente, siempre que la demencia se identifique con claridad y a tiempo.

Un diagnóstico temprano permite anticiparse en varios niveles:

  • Psicológico: preparar a la familia y definir roles de cuidado.
  • Económico y legal: organizar patrimonios, sucesiones y medidas de protección.
  • Social: activar redes de apoyo comunitarias y familiares.
  • En el hogar: adaptar los espacios para hacer la vivienda más segura y funcional.

A pesar de ello, la mayoría de los pacientes llegan a consulta en etapas intermedias. Esto ocurre por varias razones: el inicio suele ser insidioso, existe negación o falta de conciencia, persisten el estigma y el desconocimiento, y se cuenta con un control preventivo limitado.

Entre los tipos más comunes de demencia se encuentran:

  • Alzheimer: Pérdida progresiva de memoria, desorientación y dificultades de juicio.
  • Vascular: Surge tras infartos cerebrales, con deterioro escalonado.
  • Cuerpos de Lewy: Provoca alucinaciones, síntomas parkinsonianos y sensibilidad a medicamentos.
  • Frontotemporal: Cambios tempranos de personalidad y lenguaje, más frecuente entre los 50 y 65 años.
  • Mixta (Alzheimer + Vascular): Combina síntomas de ambas, frecuente en mayores de 80 años.
  • Asociada a Parkinson: Aparece tras los síntomas motores, afectando la memoria y atención.
  • Huntington: Causa movimientos involuntarios, alteraciones conductuales y deterioro progresivo.

En la República Dominicana, miles de familias conviven con el impacto emocional, social y económico de cuidar a un ser querido con demencia. Con frecuencia, el diagnóstico llega tarde, lo que limita el acceso a recursos y decisiones informadas. A esto se suman los prejuicios que aún rodean estas enfermedades.

La detección temprana es esencial porque permite intervenir oportunamente, retrasar la progresión, atender factores de riesgo como hipertensión o diabetes, apoyar a los cuidadores y planificar el futuro familiar, médico y legal. En definitiva, identificar los síntomas desde el inicio abre más oportunidades de tratamiento, acompañamiento y dignidad.

Desde la Asociación por el Bienestar de los Adultos Mayores (ABAM) recordamos que la mejor forma de enfrentar estas condiciones es con información y acompañamiento.

Recomendaciones de ABAM

  • Consultar con especialistas ante los primeros síntomas de fallas de memoria, aunque sean leves.
  • Prepararse con empatía y planificación.
  • Proteger la dignidad y los derechos de la persona afectada.
  • Buscar apoyo psicológico y legal oportuno.
  • Conectarse con grupos de apoyo, como la Asociación Dominicana de Alzheimer y Similares.

“En ABAM creemos que la información salva dignidades y mejora la calidad de vida. Cada paso que demos con conocimiento y solidaridad es un alivio para los pacientes y sus cuidadores”, subraya la entidad.

Más información

Instagram: @ABAM_RD

YouTube: @ABAMASFL Correo: [email protected] .Teléfono: 829-318-606


Por Maia De Láncer
Fuente: El Nuevo Diario